viernes, 1 de diciembre de 2017

MIQUEL ICETA

“¡Porque es un muchacho excelente, porque es un muchacho excelente!” Excelente y simpático.
 Y ocurrente, con una calidad de voz afectuosa, cálida y juvemil.
 Es pequeño, regordete, vivaracho y bien hablante, tanto en español, como en catalán.  
Recuerda también a la clase clerical sin alzacuello: facundo, culto, seguro y sabelotodo en lo referente a la mentalidad catalana, una rama en la que profesa de experto ante sus consocios del PSOE. Los sabe aleccionar y en general convencer de que –parafraseando a Fraga Iribarne- “Catalonia is different”.Él conoce como nadie la profunda ignorancia que los no catalanes tienen sobre los catalanes.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

RAJOY Y LAS MEIGAS

RAJOY Y LAS MEIGAS

            Rajoy, como Presidente del  Gobierno de España, tiene fama de indolente. Los periodistas, sobre todo, lo critican por hacer frente a los problemas con abulia. Surge un conflicto, se avecina una crisis y, en vez de movilizar con prontitud remedios, Rajoy espera y espera, cruzado de brazos, mientras la situación se agrava de manera creciente. “¡Sr. Rajoy, haga algo, tome medidas ya, por favor!”. El proceso se puede hacer interminable, pero al final, ¿qué pasa? Pues una de estas dos cosas, o que la situación es ya tan grave y no hay más remedio que intervenir, o que se ha diluido, se ha debilitado hasta dejar de ser problema. Seguro que Rajoy ha escuchado cientos de veces que es apático, insensible y hasta irresponsable, y que él habrá sonreído con su media sonrisa socarrona: y es porque se le desconoce, porque es un incomprendido. Señores, señoras, calma, paciencia, no se pongan nerviosos, confíen en el elemento sobrenatural, en fuerzas y espíritus del más allá, invisibles, pero presentes y activos, que cuando menos se espera, intervienen en nuestro día a día y con sus poderes sobrenaturales cambian el curso de los acontecimientos. Que todo esto es un disparate… Pues ¿y las meigas? Ya, usted no cree en ellas. Pero… ¿y si existieran?

viernes, 13 de octubre de 2017

SER CATALÁN

Creo no equivocarme si digo que fue en 1977 cuando, recien aposentado en Barcelona, por motivos de trabajo, se veían por vallas y altos esquinazos unos carteles que proclamaban: ES CATALÁN TODO EL QUE VIVE Y TRABAJA EN CATALUÑA. JORDI PUJOL.
            Se me quedó grabado el texto, que a su manera me estaba diciendo algo que hasta entonces no había oído, aunque, por otra parte, no me despertara demasiado interés.
            Mas ahora, sin embargo, cuarenta años después, en medio de esta tormenta nacionalista, separatista, que con tanta determinación está provocando la Generalitat de Cataluña y una parte considerable de la población catalana, me resuena en los oídos aquel eslogan del entonces joven Pujol: “Es catalán todo el que vive y trabaja en Cataluña”.
            Yo me sentí halagado por tan generosa inclusión, pero en el fondo tenía mis dudas respecto a que se correspondiese con la realidad. Y pasaron los años, yo dejé Cataluña, y de allá me llegaba con frecuencia otra alusión que me daba que pensar. Me refiero al término, “pueblo catalán”, que los políticos tienen con frecuencia en la boca. Políticos de derechas, de izquierdas, de centro, catalanistas y españolistas. Todos dicen contar con el respaldo y la aquiescencia y respaldo del “pueblo catalán”.
            Hasta hoy, hasta el domingo pasado, 8 de octubre de 2017, cuando una multitud de varios cientos de miles de ciudadanos se ha manifestado por las calles de Barcelona, no como “pueblo catalán”, sino como ciudadanos españoles.

viernes, 15 de septiembre de 2017

FUENTE DE RIQUEZA


            El hombre es un animal de costumbres, qué duda cabe. Pocas máximas habrá tan constatables como esta. He estado leyendo estos días una novela inglesa enmarcada en los años treinta del siglo pasado, y me ha divertido observar la amplia gama de rutinas y hábitos y prejuicios que inspiraban el día a día de aquella sociedad. Pero podría con un poco de empeño rastrear una paralela dependencia de la sociedad española de aquel tiempo.
            Desde entonces se han perdido desde luego bastantes costumbres y gustos, pero hemos adquirido otros nuevos que vivimos con la misma asiduidad y fruición.
            Se me han ocurrido las anteriores las divagaciones a propósito de ese pasatiempo tan celtibérico de “tomar algo”.
         “¿Tomamos algo?”. “¿Vamos a tomar algo?” En nuestro día a día son proposiciones que suenan aquí y allá con frecuencia.
             El español es feliz “tomando algo”: cerveza, vino, café, normalmente en compañía; y también solo. Y puede sin duda opinarse que es una afición antieconómica e improductiva. Pero, oiga, y los miles y miles de puestos de trabajo de variada clase que conlleva el mantenerla. ¿No será el ocio aquí un buen negocio? ¿Y qué pasaría si nos volviéramos más diligentes y echáramos más horas de labor que de “tomar algo”? Que nuestro PIB se resentiría, no me cabe la menor duda…   

viernes, 18 de agosto de 2017

¿RIOJA O RIBERA?

Nada más sentarnos para cenar en un restaurante, nos atiende una camarera,
-Para beber, ¿que desean?
-Para mí una copa de vino tinto.
-Para mí, igual.
-¿Rioja o Ribera?
Es una canción que me sé de memoria, y vacilo antes de contestar.
-Para mí, Ribera.
-Para mí, Rioja.
Al poco tiene lugar la segunda parte del rito. La camarera aparece con sendos vasos de vino tinto y los deposita, señalando:
-Ribera para la señora, Rioja para el señor.
Tomamos un sorbito inicial y cruzamos mirada. ¿Rioja, Ribera...? Cuando ella lo dice...
Podríamos haberle solicitado previamente:
-Tráiganos por favor las botellas para ver las etiquetas. Pero no, ¡eso sería ofensivo!. Sería mostrar desconfianza. ¡Estúpido conformismo!

lunes, 31 de julio de 2017

IZQUIERDA-DERECHA

En términos aproximados, entiendo que la izquierda defiende una política progresista, mientras que la derecha sostiene una política conservadora.
            El ciudadano de derechas ve arriesgado transformar lo que funciona y le conviene, mientras que el ciudadano de izquierdas persigue el cambio del sistema vigente en aras de un beneficio más social y equitativo.
            Hay en la izquierda una reivindicación esencialmente ética, mientras que la derecha se aferra a posiciones de solidez utilitaria y funcional, siempre provechosas para un sector de la población más o menos pudiente. La peor suerte de la gran mayoría se tiene por natural. “Siempre ha habido ricos y pobres”.
            Y en la secular dialéctica entre ambos contendientes,  la izquierda se alza de manera natural con un halo de justicia y equidad, quedando la derecha un tanto vergonzante, si bien le queda recurrir al santo amparo eclesial.

            Pero es seguramente mucho menos conflictivo profesar de derechas que de izquierdas, donde la conciencia de pureza obliga por encima de toda opinión que pueda oler, si quiera remotamente, a derechismo. Ser tachado de derechista produce pavor. Antaño cundió también el irracional orgullo de los “cristianos viejos” y de la “pureza de sangre”.

martes, 27 de junio de 2017

NAVES COLGADAS

NUBES BLANCAS, BLANCAS NAVES
AL PAIRO, NAVES COLGADAS
QUE NI EL CIELO HIENDEN
NI FLOTAN, QUE VUELAN PARADAS.

NUBES DE ESPUMA DE MAR,
DE BLANCA NIEVE GLACIAR,
POR ENSALMO APARECIDAS,
NUBES DE UN CUADRO HUIDAS.

NUBES BLANCAS ESTÁTICAS,
A NINGUNA PARTE VAN,
DE NINGÚN SITIO VIENEN,
FUERA DEL TIEMPO ESTÁN

                   José Siles Artés
                 

lunes, 19 de junio de 2017

GUARRERÍA

La higiene es una obsesión. No es una obligación. Ducharse diariamente raya en la obsesión, Una gran parte de la población seguramente lo siente así. No ocurría de esta manera en otros tiempos. Recuerdo el olor a humanidad y sudor que se percibía en recintos públicos en los años cuarenta y cincuenta. En los vagones del metro, por ejemplo. Y en los cines, donde el acomodador aparecía por el pasillo central pulverizando desodorante. Ya en general constituimos multitudes inodoras. Pero persiste el hábito de tirar papeles al suelo en lugares públicos, a pesar del gran aumento  de papeleras, sobre todo en las calles. En bares y cafeterías, las servilletas de papel, huesos de aceitunas, palillos de dientes y restos diversos de aperitivos orlan con frecuencia el pie de los mostradores: una guarrería. Está claro que abstenerse de usar las papeleras no es una obsesión. Es una cómoda y autocomplaciente despreocupación.

martes, 13 de junio de 2017

PREGUNTAS

¿ADÓNDE VAN ESAS ENCINAS,
TAN PARADAS?
TAN FIJAS A LA TIERRA,
TAN AGARRADAS,
¿HACIA DÓNDE MARCHAN?

Y ESOS PRUNOS EN FLOR
EN VESTIDO DE FIESTA,
¿QUÉ CANCIÓN CANTAN?

INTENSO SILENCIO DE UNA
A OTRA ARBOLEDA LLEGA.
EL DÍA SE APAGA
MIENTRAS BRONCOS, ATERRADOS
PERROS, LADRAN A LA NADA.


José Siles Artés

sábado, 27 de mayo de 2017

DESOLVIDO

Se olvidan las vivencias, las experiencias, los sucesos más o menos protagonizados. El tiempo avanza y la desmemoria va inexorablemente borrando, desdibujando nuestro pasado.
            Los hechos, las circunstancias, el escenario y las personas integrantes de los recuerdos son todos vulnerables, progresivamente, al hacha de la desmemoria.
            ¿Adónde van a parar esos recuerdos que vamos perdiendo? ¿Hay algún lugar de nuestra conciencia, de nuestro subconsciente, donde vayan cayendo? ¿Y quedan allí definitivamente sepultados?
            ¿O existe una región, una especie de limbo, donde nuestras experiencias pasadas se van depositando íntegramente y viven frescas como antaño?
            Me hago estas preguntas a raíz de un sueño que he tenido recientemente. Soñé con un conflicto que, en mi calidad de funcionario, tuve con la Administracion. Sufrí mucho, porque creía llevar razón en algo que me afectaba sobre manera. El asunto se resolvió algún tiempo después y, pasados los años, las décadas –más de cuatro-, yo no me acordaba  ya para nada de aquel mal trago. Hasta hace unos días, que lo soñé, sufriéndolo con todo realismo, igual que ocurrió en aquel tiempo. Y lo más sorprendente es que parece haber vuelto para quedarse. De olvido ha pasado a ser recuerdo amargo.

miércoles, 17 de mayo de 2017

DESAYUNANDO EN COMPAÑÍA

            La hora del desayuno fuera de casa, en compañía sobre todo, puede ser uno de los ratos más agradables del día.
            Sienta bien comunicarse, compartir, intercambiar impresiones y opiniones, conversar de lo que se tercie. Pero parece  que ya el factor compañía no es indispensable. Como parece ocurrir con esta chica tan sonriente, sentada en la terraza de un bar, que da cuenta de un panecillo untado de aceite de oliva, mientras alternativamente habla o escucha al móvil que tiene frente a sí, apoyado en el servilletero. Y aún se me ocurre una pregunta: ¿Estará charlando con alguien que también está desayunando en este momento?

MIQUEL ICETA

“¡Porque es un muchacho excelente, porque es un muchacho excelente!” Excelente y simpático.  Y ocurrente, con una calidad de voz afectuos...